
Así dice el eterno bolero: Pasarán más de mil años, muchos más...
Lo que hoy nos ocupa no durará tanto. En concreto "sólo" durará mil años: desde el 31 de diciembre de 1999, hasta el 31 de diciembre de 2999 (si es que existe este mundo).
El proyecto del compositor Jem Finer consiste en un ordenador que tiene una melodía de 20 minutos. Esta melodía va cambiando mediante combinaciones y variaciones y permite que, con los 234 cuencos tibetanos de la instalación, la pieza se repita cada mil años.
En la actualidad, según reza en la página oficial Longplayer, la canción ha estado sonando más de 10 años. En esta misma página podemos escuchar la canción más larga de la historia. Para ello no tenemos más que hacer clic en la pestaña Listen.
No hace falta que tengas prisa para escucharla, muchas generaciones después de nosotros también podrán tener esta experiencia. Es una de las pocas cosas que dejaremos a nuestros herederos...
Aquí os dejo una pequeña muestra: mil minutos de esta pieza tan extensa. En él podemos ver una actuación en vivo de lo que podemos oír en el faro Trinity de Boya Wharf, junto al Támesis.




