Si bien a mi país, la Argentina, se la conoce en el mundo por el Tango, este baile no es la danza nacional. Aquí, las danzas folklóricas son generalmente de parejas separadas, ya que todas provienen de las danzas de salón europeas que trajeran a estas tierras los conquistadores y que , con el correr del tiempo, se fueron modificando y derivaron en múltiples bailes con coreografía.
La danza nacional es “EL PERICÓN”, que deriva del Cielito. Según algunos autores, una de las variantes del Cielito de muchas parejas, se bailó con la ayuda de un bastonero al que se le daba el nombre de “pericón” de ahí que la variante de la danza se llamó Cielito Apericonado; con el correr de los años, esta forma de bailar el Cielito fue cobrando importancia y se distinguió de aquel como danza independiente tomando el nombre de Pericón.
En 1817, ya como danza independiente, San Martín lo llevó a Chile, junto con el Cielito, la Sajuriana y el Cuando. Allí alcanzaron gran difusión. Se bailó desde los primeros años de la independencia tanto en la campaña como en los salones de la región pampeana, litoral, y centro y en la provincia de Buenos Aires su boga dura hasta 1840.
En 1880, decae la popularidad del Pericón, pero afortunadamente, los hermanos Podestá, en su espectáculo circense al incluirlo en la obra “Juan Moreira”, lo encumbran como danza Nacional (1880).
El pericón es una danza de conjunto, de parejas sueltas e interdependiente. Se baila por lo general, con 8 parejas, pero este número puede variar siempre que sea par (múltiplo de 4).
Se realiza el paso básico, posición de brazos y manos para las distintas figuras y se utilizan pañuelos (celeste para las damas y blanco para los varones).
No tiene una cantidad fija de compases bailables, si no que está condicionada por las indicaciones que da el bastonero. El mismo, anunciará la figura a realizar (voz preventiva) y a la voz de Aura (Voz ejecutiva) se comenzaran a ejecutar los desplazamientos coreográficos.
Silvia Duraczek, Curuzú Cuatiá, Corrientes, Argentina




