lunes, 8 de noviembre de 2010

La Música con humor entra...

Desde hace tiempo vengo pensando que tenemos que quitar el corsé que rodea a la música "clásica". Si seguimos con nuestros conciertos, óperas y audiciones de carácter academicista y desprovistas de naturalidad, tendremos una población cada vez más mayor y no conseguiremos el relevo generacional.

Por el contrario, si intentamos que la música llegue a todos los lados, de forma amena, divertida e incluso participativa, conseguiremos un mayor número de asistentes a los conciertos.

Mis alumnos saben que el humor forma parte de mis clases, es una de las maneras de despertar en ellos la llama de la curiosidad y hacer que se lancen a descubrir cosas nuevas en su universo musical.

Algo así debió pensar Aleksei Igudesman cuando formó, junto a Richard Hyung-Ki Joo el dúo que aquí os traigo.

En sus actuaciones hacen gala de un gran sentido del humor, tanto en la manera de interpretar una pieza musical, como en los gestos y diálogos que utilizan. Asimismo dan toda una lección a los músicos, pues sus instrumentos son tocados con una gran maestría, prueba de ello son los distintos premios conseguidos por ambos.

Músicos muy importantes han llegado a participar en sus números y alguien tan grande como el director  Bernard Haitink ha dicho de ellos que eran "grandes músicos" después de invitarlos a su 80 cumpleaños y reír muchísimo con su actuación.

Mando a distancia, con la Kremerata Báltica y Gidon Kremer


Una polka un tanto "especial", dedicada a los fríos que llegan...


¿Y si mezclamos Mozart con un clásico de la acción cinematográfica?

5 comentarios:

Antonio dijo...

Muy divertido, Ramón. Gracias.

Ramón dijo...

Gracias a ti y a todos los que, de una forma u otra, me apoyáis desde vuestras casas.

Un saludo.

Pablo Marín dijo...

Muy bueno Ramón, me has hecho pasar un gran rato. Me han encantado los tres vídeos, especialmente el primero...

Un abrazo

Carlos Álvarez Torno dijo...

Muy divertido!!!

Un saludo.

Ramón dijo...

Carlos, bienvenido a esta tu nueva casa.

Un abrazo