lunes, 31 de octubre de 2011

Música y Literatura



Cuando las únicas formas de escuchar música eran analógicas: discos, cassettes, pues el CD era un lujo al alcance de muy pocos, llegó a mis manos un disco único. Se grabó para el 50 aniversario de la muerte del maravilloso poeta Federico García Lorca.

Este disco, que se llamó "Poetas en Nueva York", en homenaje al libro del mismo nombre de Lorca, apareció en el año 1986. Se grabó en distintas ciudades del mundo: París, Madrid, Roma, Londres y los cantantes eran todos de gran calidad: Lluis Llach, Angelo Branduardi, Paco de Lucía, George Moustaki y Mikis Theodorakis, entre otros.

Cada uno de los artistas cantó un poema de Lorca creando una simbiosis perfecta entre Música y Literatura (con sus características propias, evidentemente). Todas aquellas canciones me dejaron marcado, pero siempre hay un aspecto en una de ellas que consigue ser más importante.

De ese álbum me dejó perplejo la versión de Leonard Cohen, sobre el "pequeño vals vienés". No se si fue su voz: ronca y áspera, casi sin aliento al cantar. Su compromiso con la realidad que le rodea (intentó cambiar el sistema empresarial denunciándolo en sus canciones). Su eterna imagen de tristeza. Su puesta en escena. Su inseparable sombrero.

Esta es la versión que se rodó en la Alhambra, aunque no se le permitió el acceso a la misma, se rodaron imágenes de su exterior, de una belleza extraordinaria. (No se puede ver incrustada en esta página, pero si la podéis ver en la página de Youtube, para ello hacer clic en "Ver en Youtube")




Hubo algo en él que me cautivó, tanto que consiguió que me convirtiera en un seguidor más de este gran músico. Por ese motivo me alegró que fuera galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, que se le entregó el 21 de octubre pasado.

En esta gala pronunció un discurso memorable, recordando los primeros pasos con una guitarra (gracias a un guitarrista español), su relación con España, y en especial con García Lorca (su hija se llama Lorca en homenaje a este poeta), su instrumento, fiel escudero que compró en una tienda cercana al Teatro Real de Madrid.

Aquí os dejo este discurso. Espero conseguir que alguno de vosotros se transforme en un seguidor de Cohen como yo lo hice.

 




1 comentario:

JCH dijo...

Me pareció un fantástico discurso, lleno de emoción y de experiencias profundas sobre la música y la vida. Creo que no dejó indiferente a nadie. A veces estos premios valen la pena aunque solo sea por escuchar estos discursos que nos abren un poco el alma y nos sensibilizan a todos. Saludos.